Las Risas de la Montaña
Historias de una semana de esquí

(Primera semana CCU)

Por : Agustina Molteni

Siendo la más vieja del grupo de la primera semana, tengo el placer de escribir algo sobre estos días INOLVIDABLES en CUBA. Sé que para los que vayan a leer esto, muchas cosas les podrán sonar extrañas o quizás no les llamen la atención en lo más mínimo, sin embargo, para aquellos que compartimos unos días juntos, no podrán dejar de identificarse.

Dejar de mencionar que me deslicé 50 metros boca abajo por el hielo es como dejar de hablar de cómo se esquía. Las felicitaciones que recibí por mi caída de parte de aquellos que estaban en la sillita de La Hoya siguen aún sonando en mi cabeza, como también los aplausos de mis compañeros de clase. Debería recibir el premio al “Mejor Palo de la Temporada”. Los de mi grupo (el grupo de Haki) no van a poder sacarse jamás de la cabeza mis gritos de “¡NO QUIERO BAJAR POR AHÍ! ¡ME DA MIEDO!”; o los agudísimos “¡AAAAAAHHHH!” que emitía cada vez que divisaba un gran manchón de hielo por el cual me veía obligada a bajar. Un sin fin de caídas, un sin fin de gritos, diría que con un sin fin de risas podría resumirse este pequeño grupo de 5 esquiadorcitos.

“ La niña casco soy yo, viviendo en un mundo real y duro de soportar. Para mi no me puedo golpear”... así entonaba la canción que inventaron las chicas con tal de no quedar “tan patéticas” en la base (y con casquito). Eran las principiantes de CUBA que ahora se transformaron en el gran grupo de esquiadores... ¡Tiemblan los de competición! A Pablo Ferrero solo podían decirle “PINTATE DE COLORES” cada vez que te informaba que no podías hacer tal o cual cosa.

Cuántos recuerdos inolvidables: El grito infaltable de “LOCA !!!!” de Rosita, los dedos mágicos de guitarrista de Santiago, el “Cómo cuidar su casco” por Sofi Pomito, la revista de “Floricienta” de Luz que terminó destruida, las MAJESTUOSAS comidas de Leopoldina ( ¡Qué gran idea la del té!), la final del gran torneo de truco: Cone y Luji contra Tomás y Coco, que lamentablemente terminaron ganándola los hombres… Podría enumerar así muchísimas cosas, ya que fueron muchos los buenos recuerdos que me llevo.

Cómo olvidar también la comida con los profesores, un clásico eterno. Todas las clases juntas compartiendo historias, hablando, comentando. Las del grupo de principiantes hablando en un tono un tanto fuerte.

Qué difícil describir la emoción que produjo la carrera. Con 10 grados bajo cero, apenas se veían las primeras dos banderitas, pero igual debíamos bajar. “Terminan de bajar, y se instalan dentro de Punta Nevada”, esas eran las últimas indicaciones de Mariana, con el pelo congelado, antes de que escucharas “Ya” y uno comenzara el descenso. Una vez en la meta, empezaban las preguntas: “Y... ¿Cómo te fue?”; los comentarios: “No era tan difícil. ¡Pensé que iba a ser mucho peor!”; y las risas. Hernán Ferrer Reyes salió primero, Pablo Poggi segundo y Clara Goyanes tercera. A todos ellos mis felicitaciones. Lo mismo digo a todos los que corrimos y soportamos el frío.

Viernes a la noche con las representaciones: se encuentra en el TOP 10 de cosas más divertidas. Primero empezaron los hombres, sin vergüenza y bajo la protección de la guitarra, cantaron “La Bolsa” de la Bersuit. El rejunte de cuartos de mujeres fue el que siguió deleitándonos con un remix de canciones bajo en título “Tengo nieve en el pantalón y lo presiento, me estoy cayendo”. El grupo del cuarto N* 1 de mujeres fue el mejor, con los hits como “La niña casco” y el “Cómo cuidar su casco” ya antes mencionados. Los pequeños muchachitos del refugio cantaron “El Mamut chiquito” a pesar de la cara de espanto de Mariana. Pablo y Bruno con su representación de Top Gun se animaron a pasar frente a un grupo expectante. Cantos, risas, shows fueron las cosas que acontecieron esa noche.

El sábado, con todos los bolsos listos y con gritos de que “Ahora si nos vamos” o “No, no nos vamos nada”, nos vimos obligados a pasar una noche más en el refugio a causa de las malas condiciones en la ruta. Dormir en el piso fue nuestra última aventura… después el ”Adiós”. Mariana y Juan compartieron nuestras espaldas duras. Alrededor de 90 personas dentro del refugio, mucho estrés. Pero una experiencia muy interesante, y aprovecho a mandarle saludos a los coordinadores que fueron capaces de mantener la paz y el orden ante una situación tan inesperada. “¡Marian te queremos, Pablo te adoramos, Bruno sos lo más y con los coordis nos quedamos!”

En conclusión, una semana increíble. Muchísimos recuerdos, muchísimas anécdotas y sobre todo muchísimas risas. Pido perdón a a anécdotas y sobre todo muchísimas risas. Pido perdón a aquellos que no entendieron los códigos después de leer esto, pero esto por sobre todo está dedicado a aquellos que esquiamos juntos y terminamos convirtiéndonos en una gran OHANNA (familia).